Un regalo para las madres: 5 herramientas clave para el manejo asertivo de situaciones desesperantes en la crianza de los hijos

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A propósito del mes de las madres, siempre habrá mil preguntas sobre cómo lograr más asertivamente responder a tantas situaciones nuevas e inesperadas que nos retan y/o desesperan entre la vida adulta y la crianza de los hijos. Aquí dejo 5 herramientas clave que son un regalo para ti y dan ideas complementarias sobre cómo manejar más asertivamente estas situaciones.

 

  1. El ejercicio físico: (ej. gimnasio, yoga, danza etc.): Además de aportar a la salud física, es un canal emocional y una fuente de energía para que tengas una mejor disposición al recibir las situaciones difíciles en casa. Recuerda que se pueden acortar los tiempos de ejercicio para poderlos incluir, negociar con la pareja para tener un espacio cada uno. La respiración y/o meditación también es de gran aporte si lo otro se torna imposible. ¡Solo se puede dar tranquilidad a otro cuando hay tranquilidad interna!
  2. Consiéntete: Un baño, una salida a tu lugar preferido, re-organizar el tiempo para tener un espacio personal especial de acuerdo con tus gustos, plantearte una meta o proyecto, teniendo en cuenta tu responsabilidad y ritmos como madre, ayuda a que estés más motivada, tranquila contigo misma y lista para recibir con más amor los retos de ser mamá. ¡La felicidad de hacer por algo ti misma, así sea en un tiempo corto, es un gran motor que espontáneamente despierta amor puro para dar y recibir!
  3. Comunícate: Cuando se dice lo que se piensa a otro adulto sin el niño/a presente (la pareja, una amiga, otra mamá, la abuela, la tía, un profesional, etc.) antes de enfrentar la situación difícil, se expresan palabras y emociones que permiten luego asumir con más tranquilidad lo que se venga. Además, quien escucha puede compartir la misma experiencia o dar nuevas ideas que aportan a soluciones. ¡Las ideas y emociones guardadas y acumuladas pueden generar, malestar, estrés, dificultad para dormir, y en algunas ocasiones, hasta enfermedades!
  4. Acuerda y establece reglas: Papá y mamá, como gestores de vida y principales responsables de cuidar a su/s pequeño/s, saben los gustos y necesidades de su hijo/a que crece y tiene que aprender a convivir y adaptarse al mundo en este proceso. Por eso, antes de que sea inmanejable, antes de explotar, los padres pueden elegir los momentos clave y comunicarlos al niño anticipadamente para que este tenga una idea general y así asuma que, aunque quiere salir corriendo a jugar, habrá un momento para ello más adelante. ¡Tomar la delantera en lugar de reaccionar: esa es la responsabilidad adulta que ayuda a que los niños sepan que sí puede haber un momento para cada cosa y así construir hábitos saludables!
  5. Observa y juega: Ellos crecerán en un abrir y cerrar de ojos. Están descubriendo el mundo y recibiendo, como esponjitas, mucha información. Incluso, están aprendiendo que en lugar de llorar o usar el contacto físico, pueden usar sus palabras para negociar en un mundo complejo donde no todo lo que quieren lo pueden tener. Si observas lo que sucede, en realidad su reacción es una “emoción” (rabia, tristeza, miedo, alegría) frente a la que necesitan otros recursos para la “acción” (las palabras). ¡Observar y jugar, reconociendo la emoción y promoviendo las acciones positivas (ej. en la casa se camina, en el parque se corre), es una forma de que esta etapa se llene de aprendizajes y a la vez, anécdotas divertidas inolvidables!

Jennifer García Duque
Psicóloga